Las crecientes demandas sociales que recaen en el mundo educativo y en los colegios en particular, requieren de años lectivos largos e intensos y a la búsqueda continua de mayores logros y rendimientos en todos los ámbitos del proceso formativo de nuestros jóvenes y niños.
Si bien el hombre ha sido llamado por Dios a trabajar como una forma de desarrollar y perfeccionar lo creado también se nos ha entregado el precepto de descansar. Esto hace necesaria una reflexión acerca del valor del descanso como una de las dimensiones de la persona. En primer término, entendemos el descanso como aquel tiempo que nos queda libre o disponible después de atender nuestras obligaciones familiares, laborales y sociales. Un tiempo que nos permite celebrar, cultivar las relaciones interpersonales, acercarnos al arte y al deporte, reflexionar acerca de nosotros mismos y de nuestros proyectos de vida. Todo esto facilitado por el sosiego y la quietud que el descanso nos da posibilidades de alcanzar.
Desde la antigüedad, tanto en Grecia como en Roma, el pensamiento clásico ofrece variadas visiones acerca del la importancia y el significado del ocio, las cuales han sido profundizadas a través de autores cristianos entre los que destaca Santo Tomás. Sintetizando la visión clásica con la cristiana podemos concluir que el descanso responde a un designio divino y que, por lo tanto, debe ser respetado y promovido. Tampoco resulta indiferente cómo se viva este periodo de vacaciones. La persona es quien descansa no así sus valores, ya que son ellos los que le otorgan un sentido profundo a la existencia humana. De igual forma las vacaciones no constituyen una mera evasión de la realidad y de los deberes diarios. El descanso implica una dimensión mucho más significativa, no es solamente un tiempo material, sino más bien una actitud de la persona; no es un tipo de actividad concreta, más es actividad con sentido propio, con finalidad en sí misma.
¿Qué sentido tienen estas vacaciones para nosotros? ¿Por qué necesitamos de este tiempo de descanso? ¿Qué valores se encuentran en nuestro tiempo de ocio? Son algunas preguntas que requieren de una respuesta personal, profunda y sincera.


